El sábado 26 de noviembre la memoria del amigo, pastor y compañero José De Luca nos convocó desde diferentes tiempos y lugares.
En mi caso personal la jornada me hizo recordar el momento cuando nos mudamos con mi familia a Parque Patricios a fines del año 2000. Una de las primeras incursiones que hicimos por el barrio fue la visita al querido José, que nos recibió junto a Nina, su esposa, en la Casona de Caseros 2516. Aquella tarde de diciembre del 2000 entramos por primera vez a la Casona con nuestras dos pequeñas hijas, Paz y Sofía. El espacio comunitario era un salón amplio con pisos de madera y techos altísimos con apenas algunos bancos de madera donde las niñas disfrutaban del ruido que hacia el piso de madera al caminar y las voces retumbando en las paredes. Un lugar muy sobrio, que nos hablaba de un espacio dispuesto a recibir, a ser habitado, a inventar y a soñar con otros y otras. José nos contó de sus actividades en Budge, de la pequeña comunidad que se reunía allí mismo, y del “todo por hacer”.

A más de 10 años de aquella primera visita hoy la casa refleja la fecunda cosecha de aquella siembra paciente y esperanzada. La presencia de José ha sido transformada desde su partida hace 5 años. Un ser profundamente ecuménico como José se transfiguraba en las diversas y variadas miradas, palabras y expresiones que compartimos en la jornada que dedicamos a su memoria.
La jornada se inicio con un recorrido por la exposición fotográfica que recuperaba momentos significativos del ministerio y compromiso de José.
Seguidamente, junto a sentidas expresiones de gratitud y reconocimiento, se descubrieron en el hall de entrada las placas conmemorativas en nombre de la Iglesia Metodista, la Legislatura Porteña, la CTA.
A continuación, dispuesto el escenario en la puerta de la Casona, la fiesta se desplegó en la calle con palabras del Obispo Federico Pagura, de Arturo Blatezky en nombre del MEDH, del Espacio Asambleario de Parque Patricios, de la Asociación ex detenidos desaparecidos, la Liga por los Derechos del Hombre, Mopassol y otros.
Amenizaron la jornada el Coro de la iglesia metodista de Flores con la dirección del Maestro Pablo Sosa, el grupo de siquris Wayra Q´hantati, el ballet de danza Sol de Mayo y otros más.



















